Quirófano cirugía del pie

Los pies son una parte de nuestro cuerpo que requieren una atención especial, más aún si sufrimos alguna malformación, lesión o patología podológica. Desde Clínica Piqueras realizamos intervenciones de cirugía del pie con la intención de devolver la funcionalidad biomecánica en los pies de nuestros pacientes.

Aquellos problemas o patologías en los pies que no son tratados o que no se han curado adecuadamente, pueden alterar por completo nuestra rutina diaria, llegando en los casos más graves, a evitar que desarrollemos con normalidad ciertas actividades o restringiendo el tipo de calzado que nos podemos poner.

En nuestra clínica situada en Madrid trabajan podólogos experimentados que se encargarán de evaluar, diagnosticar y proceder al tratamiento de las patologías podológicas. Además, pertenecemos a la Asociación Española de Cirugía Podológica y los profesionales que trabajan en nuestra clínica se encuentran en constante formación para poder prestar la mejor atención a los pacientes.

Desde Clínica Piqueras apostamos por el uso de cirugía mínimamente invasiva para tratar aquellos problemas que requieran un procedimiento quirúrgico. Gracias a este tipo de intervención, se respetan las estructuras del pie y la recuperación del paciente es más rápida. Tras este procedimiento, la calidad de vida del paciente y su deambulación mejoran considerablemente.

Ventajas de la cirugía mínimamente invasiva

Las ventajas de nuestro tipo de intervenciones de cirugía del pie son:

  • Régimen ambulatorio sin hospitalización, el paciente regresa a su casa andando por su propio pie al finalizar la intervención.
  • Anestesia local. No precisa anestesia general, ni epidural. Si es preciso se realizará sedación y vigilancia monitorizada por médicos anestesistas.
  • No precisa, en la mayoría de los casos, la utilización de tornillos o agujas (material de osteosíntesis). La colocación de unos vendajes especiales y un zapato determinado permite la marcha inmediata.
  • Menor dolor postoperatorio al existir menos agresión en los tejidos.
  • Menor riesgo de infecciones y mejor cicatrización de los tejidos.
  • Disminución de los costes quirúrgicos al no precisar hospitalización.
  • Incorporación por parte del paciente a sus actividades cotidianas en un corto espacio de tiempo.

Preguntas Frecuentes

La denominación de cirugía láser es sólo un término coloquial de la verdadera cirugía llamada percutánea o de mínima incisión. Su nombre es debido a que los procedimientos a realizar en el pie son mínimamente invasivos y se puede acceder a tratar quirúrgicamente las patologías del pie a través de las incisiones de un pequeño tamaño (por ejemplo para un juanete se da un punto de sutura).

En nuestro centro realizamos tanto cirugía abierta(o tradicional) como cirugía de mínima incisión para tratar las patologías susceptibles de solución quirúrgica. En la mayoría de las ocasiones y debido a nuestra gran experiencia, más de 18 años, preferimos utilizar la cirugía percutánea, gracias a su menor daño en los tejidos y mayor facilidad de recuperación para el paciente e incorporación a sus actividades de su vida diaria. Aún así hay patologías que irremediablemente sólo son susceptibles de tratamiento por cirugía abierta o tradicional con buen resultado igualmente.

Depende de la intervención quirúrgica realizada. Por ejemplo, para una uña encarnada el paciente puede incorporarse al día siguiente al trabajo. En el caso de un juanete hay que considerar que existen diferentes grados, de tal forma que dividiéndolos en 4 grados, en el caso del grado 1 al cabo de una semana estaría calzado y con una actividad normal, mientras que en el caso del grado 4 necesitaría al menos 1 mes, existiendo grados intermedios.

Se llama uña encarnada al enclavamiento de una porción de uña en el borde de piel que la rodea, provocando en muchas ocasiones inflamación, dolor e infección de la zona. El podólogo puede retirar la espícula de uña que provoca el problema y el dolor desaparece inmediatamente, pero puede volver a ocurrir. Para estos casos se realiza una sencilla intervención quirúrgica, en la que se extrae un lateral de uña, llevándose a cabo después un procedimiento para que no se vuelva a clavar, incorporándose el paciente a su actividad normal inmediatamente.

Son debidas a roces excesivos o zonas de apoyo expuestas a demasiada presión dentro del zapato. Se eliminan periódicamente sin dolor mediante una limpieza meticulosa de ese crecimiento excesivo de la piel, aunque pueden prevenirse y tratarse igualmente mediante la colocación de un soporte plantar o plantilla que corrija los apoyos del pie. Así mismo existe la posibilidad de hacer una corrección mediante cirugía en la que extirpamos el problema de una forma definitiva.

Es la denominación coloquial de una callosidad muy dolorosa que aparece entre los dedos del pie por el roce excesivo entre éstos. Tiene fácil solución acudiendo al podólogo para su eliminación y utilizando calzado de punta más ancha para evitar su aparición. Su corrección definitiva también puede realizarse mediante tratamiento quirúrgico.

Son infecciones de la piel producidas por un virus y con una manifestación parecida a las verrugas. Son muy dolorosos pues en el pie se encuentran incluidos dentro de la piel. La forma de eliminarlos varía, pero el podólogo suele realizarlo a través de medios químicos, es decir, mediante la aplicación local y controlada de ácidos que van eliminando poco a poco la lesión. También pueden eliminarse mediante crioterapia (congelación), inyecciones intralesionales o mediante cirugía en caso de lesiones recidivantes a otros tratamientos.

Posiblemente padezca usted una infección de la piel por hongos (micosis). Suelen aparecer en personas con mucha sudoración en los pies, deportistas que frecuentan gimnasios, piscinas, duchas comunes y en aquellas personas que no se secan correctamente los pies. Tiene fácil solución mediante la aplicación de cremas especiales y cuidando meticulosamente la higiene de nuestro pie.

La uña puede engrosarse por varios factores pero los más comunes son un traumatismo repetido en la uña, un traumatismo previo y único, infecciones por hongos (onicomicosis) o problemas de circulación. El más común es el causado por los hongos, que van atacando la uña, despegándola y engrosándola rápidamente. Deberá acudir al podólogo para rebajar y sanear esa uñas y empezar un tratamiento local mediante la aplicación de soluciones pinceladas para eliminar el hongo causante. En alguna ocasión se debe ayudar con terapia oral (comprimidos).

Posiblemente padezca lo que se llama un neuroma, es decir, una inflamación de la raíz nerviosa que discurre entre dos metatarsianos y que quede pellizcada en determinadas fases de la marcha produciendo un dolor irradiado hacia los dedos. Se trata mediante la aplicación de una infiltración local o ultrasonidos para disminuir la inflamación del nervio y los tejidos adyacentes, mediante la aplicación de una plantilla para aliviar la compresión de dicho nervio.

Es nuestra experiencia y en nuestras manos nos es ni mucho menos una cirugía dolorosa. Gracias a las técnicas de mínima incisión, la anestesia local y la deambulación temprana, junto con la aplicación de las últimas técnicas en regeneración de tejidos (P:R:G:F), el paciente no sufre ningún dolor, saliendo del quirófano por su propio pie y empezando a caminar moderadamente desde el día siguiente.

La cirugía percutánea permite la corrección y fijación de los procedimientos realizados en el pie a través de vendajes especiales que mantiene las estructuras intervenidas alineadas para su cicatrización, y que el podólogo vigila y cambia una vez por semana como mínimo.

Claro. Este tipo de dedos se ocasionan por un desequilibrio muscular que provoca la aparición paulatina de la deformidad. En muchas ocasiones se trata de deformidades no estructuradas o flexibles que pueden eliminarse con tratamientos conservadores como siliconas. En otras ocasiones cuando la deformidad ya está estructurada o rígida se requiere de una sencilla intervención quirúrgica para alinear nuevamente el dedo.

Con el paso de los años las estructuras ligamentosas que sujetan los arcos del pie van cediendo, de tal forma que las estructuras tienden al aplanamiento. En la mayoría de ocasiones las molestias ocasionadas en el metatarso(metatarsalgías) tienen buena solución con soportes plantares (plantillas) u ortesis de silicona adecuadas que den confort a nuestro apoyo. Cuando el problema se agrava y el dolor metatarsal no se alivia con otros tratamientos se puede solucionar quirúrgicamente realineando esos metatarsianos, siempre sin dolor.

A la espera de una confirmación radiológica todos los síntomas que presenta son compatibles con una fascitis plantar o un espolón calcáneo. En ambos casos, el dolor viene producido por la inflamación de una membrana que envuelve la musculatura de la planta del pie, ya sea en su recorrido (fascitis) o en su inserción (espolón) Suele verse en pies muy aplanados o con mucho arco, donde la tensión a la que es sometida dicha fascia es mayor de lo normal. La fascitis suele curarse con tratamiento fisioterápico y plantillas sin problemas. El espolón suele evolucionar muy favorablemente con el mismo tratamiento ayudado por una infiltración local de antiinflamatorio y en algunos casos requiere de una intervención quirúrgica para eliminar el crecimiento óseo en el hueso del talón.